Un suicidio televisado en directo se convierte en una inquietante película


Fue una de las imágenes más perturbadoras que se vio en los televisores de los Estados Unidos. En la mañana del 15 de Julio de 1974 Christine Chubbuck, presentadora del noticiero del Canal 40 de la ciudad de Sarasota, en la Florida, se colocó frente a la cámara. A continuación ubicó un revolver detrás de una oreja. Y se disparó en vivo.


Chubback hizo una introducción espeluznante antes de cometer el acto impresionante: "Para continuar con las políticas del Canal 40 de traerles lo último en sangre y sesos, verán otra primicia: un intento de suicidio".


La periodista, de sólo 29 años, murió horas después en un hospital local. El evento desgarrador se convirtió en el primer y único suicidio televisado en la historia de la pantalla chica.

Muchos de sus colegas recordaron que a Christine era le encantaba narrar historias de interés con protagonistas comunes; en cambio la decepcionaba cubrir todo lo que tuviera que ver con crímenes. Su director de noticias le vio mucho talento para hacer noticias con un estilo más noticioso.


Nacida en Hudson, Ohio, la reportera acababa de ser promovida como directora de asuntos públicos de la compañía. Sus colegas la recordaron como una personalidad entusiasta.

Sin embargo, detrás de esa energía se agazapaban los problemas mentales. El periodista Rob Smith, quien trabajó con ella en la estación WXLT TV, le reveló al periódico local de Sarasota que ocho días antes de quitarse la vida al aire, Christine le comentó que había comprado una pistola y que pensaba llevarla al canal y hacer lo que hizo.


Ahora, una película de Netflix recorre todos los aspectos de la vida de esta joven que sufría episodios de depresión, según reconoció su madre. Las investigaciones mostraron que Christine había calculado todos los detalles de cómo sucedería todo en el programa y el informe posterior que debía haber leer su co-presentador.

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