"Va a llevar muchos meses acomodar la situación” en los departamentos Tala y Villaguay

Además de las pérdidas que provocó la lluvia en lo inmediato, habrá consecuencias que afectarán durante meses al sector productivo

“Cayó la producción. Va a llevar muchos meses, y probablemente un año hasta que se acomode la situación”, afirmó Víctor Veik, ingeniero agrónomo de Maciá especializado en Tambos, sobre la situación provocada por las persistentes lluvias de este mes. En ese marco, analizó: “El principal problema que tienen los tambos cuando empieza a llover es la falta de lotes para pastura para los animales. Cae la producción por dos motivos: uno, porque el animal come menos, y el segundo es por el estrés de estar en el barro”.

En referencia a las consecuencias que pueden advertirse, Veik señaló: “Con las lluvias, la mortandad de animales aumentó un 400%. Los principales problemas que aparecen son enfermedades clostridiales, lo que son manchas, gangrena, carbunclo; y también de mortandad en los terneros, por diarreas y demás, que se producen porque están todo el día en el barro”. Y advirtió: “Básicamente, los inconvenientes van a venir a posterior. Durante este período aumentaron un 600% los casos de mastitis, una infección que le agarra a la vaca en la ubre. Ese animal con el tiempo se hecha a perder y más tarde deja de servir para el propósito de sacar leche. El descarte de animales que no van a servir más para el tambo por culpa de las infecciones que hubo en este período se va a ir viendo de acá a fin de año”.

Asimismo, sostuvo: “El otro gran problema que vamos a tener es reproductivo, porque en todo este tiempo en que al animal tiene menos alimento consume muchas reservas que posee en su cuerpo. Eso hace que la fertilidad baje, con lo cual la vaca no queda preñada; esto redunda en que son menos vacas para el tambo a futuro”.


El drama de los tamberos
Frente al panorama, Víctor Veik analizó la dramática situación de los tambos: “Si la situación económica antes de la lluvia hubiera estado bien, habría un pulmón para la actividad. Pero el sector ya pasaba por una crisis muy grave desde mediados de julio. Llegamos a marzo con tambos endeudados, con baja producción por la diferencia entre lo que le pagaban al productor el litro de leche y lo que valían los insumos en general.

Esto es como que da un golpe de gracia en el peor momento. Muchos estaban cerrando antes de las lluvias y ahora hay otros más que no se van a poder levantar”.


Pudieron cosechar solo el 20% de miel

El sector apícola fue otro de los polos productivos que sufrieron un importante cimbronazo debido a las inclemencias del tiempo.

Los productores ya venían afectados por un mercado desfavorable, con el precio de la miel en baja en los mercados internacionales. Los inconvenientes que atraviesa el sector son diversos: la mayoría no puede cosechar debido al mal estado de los caminos, las abejas están consumiendo las reservas y cae la producción, y además muchos productores perdieron una gran cantidad de colmenas con las lluvias y el desborde de los arroyos. Gustavo López es el presidente de la cooperativa Mieles de Maciá, de la ciudad homónima y comentó: “Se pudo recolectar el 20% o el 30% de la cosecha de chilca y el precio de la miel no ayuda a que nos podamos recuperar”.

“En la zona de Maciá, en el departamento Tala, en Villaguay y zonas aledañas, entramos en la primera emergencia hídrica que se dio en el año. Los arroyos y afluentes del Gualeguay crecieron y se llevaron alrededor de 4.000 colmenas. Con las lluvias de ahora, de las 15.000 colmenas que suman los productores de la cooperativa, se perdieron unas 1.800”.

López indicó que los productores que pueden ingresar a su campo trabajan entre el barro, sin las condiciones adecuadas. En los peores casos esperan a poder entrar en los lotes, aislados por el mal estado de los caminos, donde en algunas zonas ya no pueden ingresar ni siquiera con tractores de doble tracción.

Andrés Lescano es apicultor en Hasenkamp y en el lugar también se vieron afectados por las precipitaciones. “Cuando se inició la lluvia las abejas entraron a comer lo que quedaba de miel. Se perdió lo que es el cierre de temporada, que es la cosecha de chilcas. En algunos casos se perdieron colmenas, ya que generalmente se colocan en los montecitos que quedan a la vera de los arroyos, porque es el espacio que no está sembrado”.

Por su parte, Juan Pablo Torres, presidente de la cooperativa La Colmena, de Feliciano, contó que en esa zona hubo productores que perdieron el 100% de la producción, e incluso también a quienes el agua les llevó la totalidad de sus colmenas. “En otros casos los daños fueron menores, pero no bajan del 35%”, indicó.

Los referentes del sector admiten que además de los perjuicios que deben enfrentar por las precipitaciones, están expuestos a sufrir nuevos daños en la producción, ya que en los próximos meses la humedad podría provocar enfermedades. “Las abejas se quedan sin alimento y sin reservas se debilitan, lo que hace que queden más expuestas a contraer enfermedades”, coincidieron. (Fuente: Uno Entre Ríos). 

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